Cultivar en casa es más fácil de lo que parece :)

Este es mi artículo de las veces que coseché algunos cultivos


El ajo es un cultivo muy bueno para empezar una huerta porque no es complicado y casi siempre da buenos resultados si se lo cuida un poco. En Argentina se planta en otoño, más o menos entre marzo y mayo, porque necesita pasar por el frío para formar bien el bulbo. Para plantarlo primero hay que separar la cabeza de ajo en dientes y elegir los más grandes, ya que esos son los que van a dar plantas más fuertes. Cada diente se entierra con la punta hacia arriba, a unos pocos centímetros de profundidad, y se deja un pequeño espacio entre uno y otro para que puedan crecer sin molestarse. El ajo necesita bastante sol y una tierra suelta, que no se encharque, porque si hay demasiada agua se puede pudrir. Durante su crecimiento no hace falta regarlo todos los días, solo mantener la humedad normal del suelo. Después de varios meses, cuando las hojas empiezan a ponerse amarillas y secarse, significa que ya está listo para cosechar. Un consejo importante es no regarlo en los últimos días antes de sacarlo, así dura más tiempo guardado y no se estropea.


La zanahoria también es un cultivo interesante, pero requiere más cuidado con la tierra. Se puede sembrar en otoño o en primavera y algo muy importante es que no se trasplanta, porque si se mueve la raíz puede salir deformada. Las semillas se colocan directamente en la tierra, en pequeños surcos poco profundos, y se cubren apenas con una capa fina de tierra. Es fundamental que el suelo esté bien suelto, profundo y sin piedras, porque como la parte que comemos crece hacia abajo, cualquier obstáculo puede hacer que salga torcida o pequeña. La zanahoria necesita sol y riego frecuente, pero sin exceso, ya que demasiada agua también puede dañarla. Generalmente tarda entre dos y tres meses en estar lista. Para saber si se puede cosechar, se puede observar la parte superior que asoma un poco por la tierra y ver si ya tiene buen tamaño. Es un cultivo que enseña que la preparación del suelo es tan importante como el cuidado de la planta.


La papa es un cultivo que me parece muy interesante porque crece bajo tierra y muchas veces no vemos lo que está pasando hasta el momento de la cosecha. Se suele plantar a fines del invierno o al comienzo de la primavera. Para sembrarla, se puede cortar una papa en partes, pero cada parte debe tener al menos un brote, que es lo que dará origen a la nueva planta. Es recomendable dejar que los cortes se sequen un día antes de plantarlos para evitar enfermedades. Luego se colocan a unos diez centímetros de profundidad y separados entre sí. A medida que la planta va creciendo, se le va agregando más tierra alrededor del tallo, un proceso que se llama aporcar, y esto ayuda a que se formen más papas y no queden expuestas a la luz. Necesita sol y riego moderado. Cuando la planta se seca completamente, significa que ya se pueden desenterrar las papas. Es importante no usar papas muy tratadas con químicos, porque eso puede afectar el crecimiento.


La albahaca es una planta aromática que se usa mucho en la cocina, por ejemplo en salsas o pastas, y es ideal para tener en una maceta en casa. Se siembra en primavera o verano porque necesita calor para crecer bien. Las semillas son pequeñas y se colocan cerca de la superficie de la tierra, cubriéndolas apenas. La albahaca necesita bastante sol y riego frecuente, ya que en épocas de calor la tierra se seca rápido. Algo importante es cortar las puntas de la planta cuando empieza a crecer, porque eso hace que se vuelva más frondosa y produzca más hojas. Si aparecen flores, es recomendable quitarlas para que la energía de la planta se concentre en las hojas, que es lo que más se utiliza. Es una planta que crece rápido y da satisfacción porque en poco tiempo ya se pueden usar sus hojas frescas.


El romero, en cambio, es una planta mucho más resistente y no necesita tantos cuidados como otras. Se puede plantar en primavera u otoño y crece muy bien en lugares soleados. No necesita mucho riego y de hecho es mejor no excederse con el agua, porque el exceso de humedad puede dañar sus raíces. La tierra debe drenar bien y no acumular agua. Es una planta que puede durar varios años y se pueden cortar pequeñas ramitas durante casi todo el año para usar en comidas. Además de servir como condimento, también es decorativa y tiene un aroma fuerte y agradable. Es un buen ejemplo de planta que demuestra que a veces menos cuidados intensivos pueden dar mejores resultados.

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